Hace unos días nos hacíamos eco de la noticia de que Nadine Chahine, gran referente en el diseño de tipografías árabes y tipógrafa de Monotype, había diseñado la tipografía para la ciudad de Dubai.
Nadine ha diseñado el alfabeto árabe y el latino, cubriendo así 23 idiomas distintos. Con esta tipografía Dubai crea una potente herramienta de comunicación que salva la distancia gráfica entre ambas escrituras. Reflejando la peculiar naturaleza de la ciudad-estado y promoviendo su posición global. Aquí puedes descargarte la letra Dubái y ver su historia completa.

A pesar de lo que algunos digan, no es la primera ciudad en tener una tipografía propia. Por ejemplo, a finales de los 90 el Municipio de la Ciudad de Eindhoven (Países Bajos) crea una agencia de diseño virtual donde diferentes agencias competidoras trabajan de la mano para crear la identidad de la ciudad y su carácter. A día de hoy, el resultado puede verse por toda la ciudad.

Otro proyecto similar es el de Berlín que, a raíz de un decreto del Senado en 2007, generan un nuevo posicionamiento de marca para Berlín como ciudad de cambio lanzando un concurso para su campaña estratégica. Alessio Leonardi fue el encargado de diseñar BMFChange para ser la nueva tipografía de la capital alemana. La letra refleja perfectamente, junto con el excelente marco gráfico de la campaña, el carácter de sus habitantes: fuerte, con autoestima, algo tosco y prominente. Un carácter con peculiaridades y con voz propia a través de esta tipografía, los berlineses son los verdaderos protagonistas de esta campaña. Durante el proyecto el alcalde deseó incorporar los elementos gráficos de la campaña en la propia comunicación administrativa, por lo que se hizo una adaptación más condensada y algo más calmada de la tipografía. El éxito ha dado la razón a la campaña be Berlin que ha día de hoy sigue vigente.

Un caso propio de la época 2.0 es el de Chatype, la tipografía de Chattanooga (la cuarta ciudad más grande del estado de Tennessee). Los tipógrafos Jeremy Dooley y Robbie De Villiers junto con otros dos socios iniciaron un micromecenazgo en 2012, precedido por una campaña mediática que promovía complementar la identidad de esta gran ciudad con su propio tipo de letra. En tan sólo un mes, consiguieron recaudar los 10.000 dólares requeridos. El resultado es una tipografía de descarga gratuita que recoge las premisas comunicativas marcadas por la ciudad: un carácter dinámico y único que mira hacia el futuro, tecnológicamente fuerte pero sin olvidarse de su herencia cheroqui.

En 2014, el cambio de identidad de Estocolmo marca un antes y un después rotundo que rompe con el pasado de esta ciudad. EssenInternational se encargó de crear una tipografía específica tanto para la marca como sus aplicaciones, que personaliza de una forma muy potente la renovación de la ciudad. El gran reto de este proyecto consistía en unificar todos los organismos, empresas, servicios y eventos bajo una misma marca y lenguaje, empezando por las administraciones hasta los eventos más punteros de la ciudad, como por ejemplo el Festival de Cultura de la Estocolmo. La aplicación de la marca y tipografía es consecuente y bien visible en todas las comunicaciones gráficas, incluyendo la web (cosa que se echa de menos en otras tipografías municipales). La capital sueca logra así hablar con una sola voz en todas sus comunicaciones en un tono moderno, fresco y limpio posicionándose como ciudad referente, progresista y dinámica.

Otra tipografía que, a pesar de no haber sido fruto de un encargo o concurso, se ha convertido la esencia de la capital Jordana. Este es el caso de la letra FF Amman Sans diseñada por Yanone que desarrolla las tipografías como parte de su proyecto de graduación en la Universidad Bauhaus (Weimar, Alemania). La familia se compone de siete sans serif y cuatro pesos serif, cada uno con sus cursivas árabes reales, y conjuntos de caracteres latinos y árabes completos. Yanone planteó un rediseño de la imagen con motivo de la celebración del Centerio suponiendo una especie de regalo de cumpleaños para Amman, cuyo resultado fue ampliamente adoptado para ser utilizado en sus servicios municipales.

La identidad de una ciudad está íntimamente ligada a la tipografía. Todo aquello que vemos desde que salimos de casa hasta que volvemos marca su personalidad, especialmente lo que perdura en el paso del tiempo. Por eso, el sistema de transporte público, los rótulos y los letreros de las calles definen el carácter vernáculo de las ciudades. Un claro ejemplo es la tipografía Johnston Sans o la Gill Sans en Londres. O la Gotham en Nueva York, así mismo la Helvetica también ha estado siempre muy ligada a esta metrópolis por ser el tipo de letra de su metro aunque, ante todo, Helvetica representa no sólo la personalidad de una ciudad sino todo el lenguaje gráfico de un país entero: Suiza.
Una bonito ejemplo ibérico de letraje vernáculo hecho tipografía es el de la Granaina, diseñada a partir de la cerámica de las calles de Granada por Vanesa Aguilera y Sergio Arredondo.

Y no sólo están las tipografías que dotan de voz a las ciudades, sino también infinidad de ciudades que ponen nombre a tipografías precisamente por esa historia y esos valores que asociamos con cada lugar. Cuenta Susana Kare que cuando diseñaron las primeras tipografías para Macintosh nombraron las fuentes por ciudades en las que paraba una línea local de tren. Fue Steve Jobs quien intervino para que las ciudades elegidas fueran sustituidas por ciudades de “clase mundial”. Chicago se convirtió en icono pop como fuente del sistema operativo, Monaco fue la primera fuente monoespaciada con la que nos familiarizamos y no en vano Geneva lleva nombre de ciudad suiza al imitar a las primeras creaciones tipográficas de estilo suizo como Helvetica y Univers.
También en Bauertypes, tenemos en su catálogo Neufville Digital una tipografía con un nombre de ciudad: Paris ND. Una de las tipografías de la colección de Grafía Latina de Enric Crous-Vidal.

La tipografía forma parte de la vida cotidiana de los ciudadanos que no identifican activamente lo que ven, pero sí forman parte de la cultura gráfica que les rodea. Una tipografía no es capaz de posicionar a una ciudad en lugar que no le corresponde o en una posición que no está. Pero una tipografía sí es capaz de reflejar la personalidad de una ciudad y de su gente, hacia dónde se dirige, qué aspira ser o su carácter particular. La tipografía, como hemos visto, representa la voz gráfica y marca el tono de comunicación. Es la forma en la que una ciudad habla a sus ciudadanos, los visitantes y la comunidad internacional. Por lo tanto una tipografía puede encarnar, promover y complementar la identidad de una gran ciudad.
Como estrategia comunicativa o de posicionamiento, una tipografía a medida o personalizada que refleje los valores de una ciudad es un arma de identidad masiva. Encontrar la voz que hable el idioma o jerga de una ciudad es una apuesta segura. El rango de posibilidades es muy amplio: desde una tipografía creada desde cero, a partir de un briefing e incluso la customización de una ya existente afín a nuestros valores (haciendo los ajustes pertinentes de glifos y cambiándola el nombre).
¡Todos queremos vivir en una ciudad con carácter!