Discurso inaugural de Wolfgang Hartmann en la Exposición FUTURA del Museo Gutenberg

¡Es magnífico que en el Museo Gutenberg más prestigioso del mundo tenga lugar una exposición con la Futura! Seguro que la Futura es el tipo más importante desde los tiempos de Gutenberg. Ustedes dirán: Este hombre exagera, seguro que lo dice porque le interesa. Pero si escuchan los discursos que me han precedido y luego visitan la exposición, seguro que exclamarán: ¡A lo mejor algo cierto hay en lo que nos dice este señor!

De todos modos les quiero contar algunas cosas que posiblemente no estén tan visibles en la exposición. Les explicaré también de qué modo se consiguió que la Futura se convirtiera en un éxito mundial y cómo se consiguió que así se mantuviera hasta día de hoy.

Paul Renner diseñó las primeras letras de la Futura en el año 1924. Las mostró a mi abuelo Georg Hartmann, propietario de la Bauersche Giesserei de Frankfurt am Main. Éste se mostró inmediatamente entusiasmado con los bocetos. Así ambos suscribieron un contrato de artista, el cual sigue vigente hoy después de 92 años.

Mi abuelo obtuvo para la Bauersche Giesserei grandes éxitos. La había adquirido 25 años antes, al mismo tiempo como la sucursal española Fundición Tipográfica Neufville. Mantenía un estrecho contacto con prestigiosos artistas como Emil Rudolf Weiss, Ernst Schneidler, Heinrich Jost, Lucian Bernhard y muchos otros. Todos habían diseñado tipos para la Bauersche Giesserei y todos habían conseguido un gran éxito en todo el mundo. A pesar de pasar por tiempos difíciles, como la primera guerra mundial y las crisis siguientes, Georg Hartmann había siempre apostado por la expansión. En el año 1912 adquirió la Fundición Numrich, cuatro años más tarde, en medio de la primera guerra mundial, la prestigiosa Fundición Flinsch.

Paul Renner había encontrado a un socio potente, que gozaba de alto prestigio en el mundo de la imprenta, que era capaz de producir los tipos en dos centros a la vez, en Alemania y en España.

En el año 1927, año de la presentación de la Futura con las variedades fina, seminegra y negra, Georg Hartmann fundó una filial en Nueva York, la Bauer Type Foundry. Desde esta filial se visitaban las imprentas, pero también las agencias de publicidad, las cuales decidían los tipos que debían emplearse en la identidad corporativa de las grandes empresas. Entonces se decía en EEUU que se hacía “soporte a las ventas”, hoy son medidas de marketing. Pues las imprentas se veían obligadas a adquirir los tipos que las agencias habían prescrito.

La Futura consiguió ser muy apreciada en círculos culturales. Un ejemplo: todos los impresos de la exposición Bauhaus en el MOMA de Nueva York se compusieron en la Futura. Esto fue en el año 1938, cuando artistas que habían emigrado de Alemania organizaron la exposición, así Walter Gropius, Herbert Bayer, Marcel Breuer y Moholy-Nagy. Para tener en cuenta, la Futura provenía de la Alemania Nazi de la que los artistas habían huido pocos años antes.

Volvamos al año 1932. La Futura ya llevaba 5 años en el mercado cuando Charles Peignot, propietario de la Fundición Deberny & Peignot, decidió fundir la Futura en licencia para Francia y para las entonces colonias francesas. De este modo la Futura pudo fabricarse y venderse simultáneamente en Alemania, en España y en Francia.

El invento de Gutenberg pudo permanecer prácticamente de forma invariable durante 500 años. A partir del año 1960 comenzó el final de la fundición de tipos. Nuevas tecnologías aparecieron en el mercado, primero la fotocomposición, luego las fuentes digitales. La empresa española, la Fundición Tipográfica Neufville, cuya dirección asumí después de una estancia de 5 años en la Bauersche Giesserei, fue la fundición que más tiempo pudo mantenerse activa. Primero compramos una fundición española, luego una francesa, a continuación una holandesa, una libanesa y finalmente dos alemanas, entre ellas la casa matriz, la Bauersche Giesserei. En París fundamos una filial con nombre de Neufville France, en la que durante 20 años suministramos tipos, entre ellos la Futura, en Francia, Algeria, Marruecos y Túnez. Con ello pudimos asumir durante unos años la participación de mercado, mantener las ventas así como los puestos de trabajo.

Ya desde tiempos tempranos la Bauersche Giesserei se interesó en la cesión de licencias para la fabricación de matrices para la composición. Así se podía obtener la Futura tanto para la Linotype como para la Intertype. Más tarde se ofreció la licencia de uso para todos los sistemas de fotocomposición. Esto no era el caso para tipos de la competencia, pues fabricantes de máquinas que poseían derechos exclusivos sobre tipos de éxito, solo ofrecían estos tipos para sus propios sistemas de composición.

Siempre nos interesó la cesión de licencias de uso de nuestros tipos. Desde el inicio ofrecimos los derechos a Adobe, Monotype, Bitstream, FontShop, URW, Elsner & Flake, Berthold y recientemente también a Apple. Con la Futura de Neufville Digital, una asociación entre Bauertypes y la empresa holandesa Visualogik, ofrecemos la Futura con software propio. En los ingresos por la cesión de licencias así como por la fabricación propia de la Futura participamos no solo Bauertypes, sino también, según contrato, los herederos de Paul Renner.

Permítanme al final que les lea un párrafo del libro de Andreas Hansert, autor de una biografía de mi abuelo Georg Hartmann:

Aun cuando Georg Hartmann ganaba dinero con la venta de tipos de plomo a las imprentas, no podemos hablar solo de actos propios del mundo económico. No se trataba únicamente de productos de consumo o de inversión, sino de objetos con valor cultural. La historia de los tipos y de sus protagonistas es parte de la historia de la cultura y éstos se mantendrán mucho más en los tiempos que la producción de productos efímeros de consumo, los cuales se ven sustituidos rápidamente, sujetos a la técnica y a la moda.

Agradezco pues a la directora del Museo Gutenberg, Dr Annette Ludwig, quien con la colaboración de dos Profesoras de la Hochschule Mainz, Dr Nägele y Dr Eisele, nos presenta hoy esta exposición, contribuyendo de este modo a que la Futura se pueda considerar como parte de nuestro mundo cultural.